Durante una misión de alto riesgo en un laboratorio ultrasecreto, un paciente fue expuesto a un experimento que terminó en tragedia. Sumido en un coma profundo durante tres días, los médicos lo dieron por perdido. Pero, contra todo pronóstico, despertó — con la mirada vacía y la voz temblorosa. Repetía sin cesar:— «Tengo… que volver allí…»Intrigados, los médicos le preguntaron:— «¿Qué viste? ¿El paraíso? ¿El infierno? ¿Las huríes?»Él respondió débilmente:— «Nada de eso… Solo sentí… un olor. Un olor que me envolvía, que me daba paz, esperanza…»La revelación heló la sala. Los científicos hablaron entonces de una “fragancia infernal”, emanada desde las profundidades para seducir a las almas perdidas.Años más tarde, fascinada por esta leyenda, la casa Mélina Parfums logró reproducir esa fragancia prohibida, a la que bautizó “Red Magic Aïsha” — un perfume hipnótico, en el límite entre lo místico y lo maldito.