En general, se puede decir que la piel de los hombres es un poco menos sensible que la de las mujeres. Sin embargo, el hecho de que sea menos sensible no quiere decir que se pueda prescindir por completo del cuidado facial. Por supuesto, cuanto menos complicada sea la piel, menos cuidados requerirá. Sin embargo, recuerda que los hombres también pueden presentar piel seca, grasa o sensible.
Piel masculina: ¿cómo sé cuál es mi tipo de piel?
Piel normal
Tu piel es robusta, no presenta complicaciones, tolera bien el sol hasta cierto punto y tiene un tono uniforme.
¿Qué cuidados necesita? El cuidado de este tipo de piel es sencillo y puede limitarse a la limpieza, la hidratación y la protección solar.
Piel seca
Si no la cuidas, notarás la piel tirante y seca, sobre todo después de la limpieza o en invierno. En muchas ocasiones, tiene un tono apagado.
¿Qué cuidados necesita? A diferencia de lo que se piensa a menudo, la piel seca no necesita más grasa, sino que es esencial encontrar un equilibrio entre grasa y agua. Esto se consigue, por ejemplo, con una crema nutritiva y un sérum hidratante. Además, la limpieza de la piel debe ser lo más suave posible para no eliminar la propia grasa de la piel. En muchas ocasiones, es suficiente con lavar la piel con un producto limpiador por la noche y utilizar únicamente agua tibia por la mañana. Además, la piel seca también debe protegerse durante el día con una crema solar o una crema de día con factor de protección solar.
Piel grasa
A pesar de limpiarla por la mañana, tu piel se engrasa rápidamente a lo largo del día y presenta brillos, sobre todo en la barbilla, la nariz y la frente.
¿Qué cuidados necesita? En las pieles grasas, la limpieza es una parte integral de la rutina. Limpia la piel tanto por la mañana como por la noche con un limpiador suave. Asegúrate de que la piel no esté tirante después de limpiarla, ya que esto es señal de que la limpieza ha sido demasiado intensa y se han eliminado las grasas esenciales de la piel. Una limpieza demasiado intensa destruye la barrera cutánea y además puede contribuir a que la piel se engrase más rápidamente después. Aunque la piel grasa muestra un exceso de grasa, no debes prescindir de una crema (hidratante), ya que esta puede ayudar a estabilizar la barrera cutánea, aportar hidratación y equilibrar la producción de sebo. Aunque tengas la piel grasa, es importante que utilices crema solar a diario, ya que la radiación UV favorece la inflamación y hace que las manchas aparezcan con mayor intensidad.
Piel sensible
Presenta rojeces y es propensa a la inflamación o a la aparición de granos. La piel sensible reacciona rápidamente a determinados ingredientes, como el alcohol, las fragancias, los perfumes o los aceites esenciales, y tampoco tolera bien el sol.
¿Qué cuidados necesita? Para cuidar una piel sensible, es importante elegir productos lo más suaves posible. Estos pueden reconocerse porque no contienen fragancias ni perfumes y suelen llevar la indicación «sensitive» o «para piel sensible». Un producto limpiador suave, una crema hidratante regeneradora y la protección solar son la base para el cuidado correcto de una piel sensible.
Además del tipo de piel, que suele estar determinado genéticamente, la piel también puede presentar diferentes afecciones debido a ciertos factores ambientales (calor, frío, radiación UV, etc.), al estilo de vida o a un cuidado incorrecto. Por ello, es posible que estas afecciones cutáneas solo aparezcan temporalmente y el cuidado adecuado influye en ellos de forma decisiva.
Ejemplos de afecciones cutáneas adquiridas:
Piel deshidratada: tiene un aspecto similar al de la piel seca y está causada por una alteración de la barrera cutánea, por ejemplo, como resultado de una limpieza excesiva (por ejemplo, si se usa jabón o gel de ducha en lugar de un producto limpiador suave para el rostro).
Piel irritada: está sensible, enrojecida, escuece o reacciona con sensibilidad a determinados productos cosméticos, por ejemplo, los que tienen un alto contenido en alcohol o fragancias intensas.
Piel grasa deshidratada: la piel tiene un aspecto seco, irritado y a veces presenta pequeñas grietas, pero también tiene poros abiertos, grasa y espinillas. La causa es un desequilibrio entre la formación de sebo y la función barrera de la piel, a menudo provocado por la falta de cuidado o por un cuidado inadecuado.