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Una mujer sentada en un banco de madera con una camiseta gris de manga corta, abrazando sus rodillas, con montañas nevadas visibles a través de una ventana.

Maquillaje para pieles sensibles

Cuando tu piel reacciona con enrojecimiento, picor o irritación, no solo es importante usar productos de cuidado adecuados, sino también elegir un buen maquillaje. Las pieles sensibles necesitan fórmulas que cubran bien, pero sin causar irritación. ¡Aquí te contamos cómo saber si tienes la piel sensible y qué maquillaje es el más adecuado para ti!

¿Qué debes saber sobre las pieles sensibles?

  • La piel sensible suele manifestarse a través de rojeces, sensación de tirantez, zonas resecas o picores.

  • Las causas más habituales son factores externos como la radiación UV, el clima extremo o la contaminación, así como ciertos ingredientes en cosméticos o incluso algunos alimentos.

  • La piel sensible también puede tener un componente genético, aparecer en situaciones de estrés o estar relacionada con determinadas enfermedades.

  • El maquillaje ideal para pieles sensibles debe ser hipoalergénico, de base mineral y sin fragancias.

  • Los básicos que necesitas para maquillar la piel sensible son una base líquida, una BB cream o CC cream y un corrector.

  • La higiene es clave: desmaquíllate siempre con productos específicos para pieles sensibles y limpia tus brochas y utensilios de maquillaje regularmente.

  • Además, es muy importante que, antes de probar un producto nuevo, lo pruebes primero en una pequeña zona de la piel para comprobar si lo toleras bien.

¿Qué se considera piel sensible?

No hace falta tener dermatitis atópica o rosácea para que tu piel se irrite. A veces, un día con mucho estrés en el trabajo puede hacer que se te ponga roja, o quizás las condiciones meteorológicas extremas (como el frío o el calor intenso) pueden alterar su equilibrio. Incluso ese nuevo sérum de alta tecnología que has probado por primera vez puede provocarte una reacción: picor, tirantez, enrojecimiento o sequedad en algunas zonas. En resumen, la piel sensible es aquella que reacciona de forma exagerada ante ciertos estímulos externos y entra en un estado de alarma. A veces esta sensibilidad es temporal, pero en muchos casos se convierte en algo permanente. Y, aunque mucha gente crea lo contrario, no depende del tipo de piel: cualquiera puede tener la piel sensible.

A continuación, te explicamos algunas señales que pueden indicar que tienes la piel sensible:

  • Rojeces: pueden aparecer de forma localizada o extenderse por zonas más amplias.

  • Picor: puedes sentirlo como un cosquilleo constante, similar al roce de un cabello en la cara, o como una reacción alérgica, en la que te dan ganas de rascarte todo el tiempo.

  • Sensación de tirantez: especialmente tras desmaquillarte o limpiar el rostro, puedes notar que la piel se tensa.

  • Sequedad: hay zonas que pueden estar muy resecas, ásperas o con descamación.

¿Cuáles son las causas de la piel sensible?

La razón de estas reacciones exageradas suele ser que la barrera cutánea está debilitada. En condiciones normales, esta capa protectora, también conocida como manto ácido de la piel, actúa como escudo frente a las agresiones externas. La barrera cutánea está formada por una fina película de lípidos, agua y sudor, y mantiene un pH ligeramente ácido (entre 4,5 y 5,5) que protege frente a gérmenes patógenos y otros agentes irritantes. Sin embargo, cuando esta barrera natural se ve alterada, la piel queda expuesta y vulnerable.

Estos son algunos de los factores que pueden debilitar el manto protector de la piel y aumentar su sensibilidad:

  • Agentes ambientales: la radiación UV, la contaminación o las condiciones meteorológicas extremas como el frío o el calor pueden hacer que la piel sensible reaccione con más intensidad.

  • Alimentación: si tu cuerpo no tolera bien ciertos componentes de los alimentos, esto puede manifestarse también en forma de reacciones cutáneas.

  • Cosméticos: es posible que determinados ingredientes o principios activos de los productos de cuidado o te irriten la piel.

  • Estrés: una rutina diaria estresante, tanto a nivel físico como emocional, puede dejar huella en tu piel. El estrés debilita la barrera cutánea y favorece la irritación.

  • Genética: si uno de tus padres tiene la piel sensible, es más probable que a ti también se te irrite con facilidad en determinadas situaciones.

  • Enfermedades: algunas afecciones como la dermatitis atópica, la rosácea o la psoriasis también pueden debilitar la barrera protectora de la piel.

Cuando tu piel está alterada, incluso aplicar maquillaje puede resultar incómodo: es posible que notes un cosquilleo constante o una sensación de picor desesperante. En este caso, lo ideal sería darle un respiro a tu piel y evitar el maquillaje durante unos días. Sin embargo, como sabemos que esto no siempre es posible, te proponemos una solución: utiliza maquillaje formulado específicamente para pieles sensibles. Estos productos no solo ayudan a disimular las rojeces y a unificar el tono donde hace falta, sino que además contienen ingredientes calmantes que alivian la irritación.

Aspectos clave sobre el maquillaje para pieles sensibles

Seamos sinceros: la vida es más bonita con maquillaje. No solo es divertido probar nuevos looks, sino que el maquillaje es también nuestro agente secreto para conseguir una tez luminosa y uniforme. La base de maquillaje, en particular, se ha convertido en un imprescindible diario para muchas personas. Por suerte, hoy en día existen un montón de fórmulas suaves y respetuosas, especialmente pensadas para pieles sensibles. Estas son sus propiedades:

  • Hipoalergénica: esto significa que la base no produce reacciones alérgicas y no irrita la piel.

  • Mineral: los productos minerales están compuestos principalmente por ingredientes como el óxido de zinc o el dióxido de titanio. Estas fórmulas contienen menos ingredientes irritantes y tienen una textura ligera y agradable.

  • Sin fragancias: los productos para pieles sensibles no deberían contener fragancias. Cuantos menos ingredientes tenga un cosmético, mejor lo tolerará la piel.

  • Calmante: algunas bases para pieles sensibles incluyen ingredientes con efecto calmante, como agua termal, aloe vera o camomila.

  • Con protección solar: la piel sensible necesita protección frente a los rayos UV. Por eso, es fundamental que la base tenga factor de protección.

Imprescindibles de maquillaje para pieles sensibles

Ahora que ya conoces las características que debe tener el maquillaje para pieles sensibles, el siguiente paso es encontrar las texturas y tipos de productos adecuados. En este caso, también hay algunos imprescindibles que no deberían faltar en tu neceser si tienes la piel sensible.

Estos son los productos de maquillaje ideales para pieles sensibles:

  • Prebase: este producto ayuda a suavizar pequeñas irregularidades y crea una base perfecta para el maquillaje.

  • BB cream o CC cream: si buscas una base ligera con un sutil efecto glow, las BB cream o CC cream son tu mejor opción. Estos productos unifican el tono, suelen llevar protección solar y hay muchas fórmulas específicas para pieles sensibles. Además, algunas CC cream están disponibles en distintos colores, según lo que quieras neutralizar: las de tono verdoso, por ejemplo, disimulan muy bien las rojeces.

  • Corrector: aplicado correctamente, permite cubrir rojeces o resaltar zonas concretas del rostro. En el caso de las pieles sensibles, los correctores con un ligero tono verdoso son perfectos para neutralizar las rojeces localizadas. Las paletas de correctores con varios tonos son muy prácticas, ya que te permiten tratar diferentes necesidades con el mismo producto.

  • Colorete/bronceador: para conseguir ese toque de buena cara, no te olvides ni del colorete ni del bronceador. Apuesta también por fórmulas cremosas que combinen con tu base.

  • Iluminador: este producto te permite conseguir ese efecto «glowy skin» tan deseado. Si lo aplicas con la técnica adecuada, tu piel se verá mucho más saludable, incluso en los días en los que esté más alterada. En este caso, también te recomendamos usar texturas líquidas o en crema.

  • Máscara de pestañas: lo mejor es elegir máscaras hipoalergénicas. También puedes optar por fórmulas tubing, ya que sus polímeros sintéticos son hipoalergénicos y poco irritantes.

  • Pintalabios: busca pintalabios con ingredientes nutritivos y calmantes como el ácido hialurónico o las vitaminas.

Si tienes la piel sensible, una rutina de cuidado facial adecuada es clave para poder maquillarte sin problemas. Por eso, asegúrate de que tu piel esté bien hidratada y libre de células muertas: límpiala a fondo y aplica un par de pulverizaciones de agua termal calmante. Una vez seca, sigue con un sérum hidratante con ácido hialurónico y tu crema habitual. ¡Ya tienes la base perfecta para empezar con el maquillaje!

Estos pasos te muestran cómo conseguir un look de maquillaje sencillo para pieles sensibles:

  1. Preparar la piel: tu piel lucirá más radiante si el tono está unificado y tiene un aspecto liso. Para ello, aplica una prebase que te ayude a suavizar el tono desigual y a difuminar ópticamente los poros dilatados.

  2. Aplicar la base: extiende tu base líquida para pieles sensibles, tu BB cream o tu CC cream ligera con una brocha o esponja. Empieza por el centro del rostro y difumina bien el producto hacia los bordes, trabajando bien las zonas de transición. Evita frotar con fuerza para no irritar la piel.

  3. Cubrir rojeces: ahora puedes comprobar si necesitas un poco de corrector. Usa uno en tono verde claro para neutralizar las rojeces localizadas o la zona situada alrededor de las aletas de la nariz. Si hace falta, aplica un corrector más claro bajo los ojos para cubrir las ojeras.

  4. Aportar luminosidad: para conseguir un efecto buena cara de inmediato, aplica colorete en la parte más alta de las mejillas. Si prefieres definir el rostro, puedes sustituir el colorete por un toque de bronceador bajo los pómulos, difuminándolo hacia las orejas. Para darle a tu piel ese glow que tanto se lleva ahora, aplica iluminador y difumínalo en los puntos más altos del rostro: pómulos, arco de la ceja, puente de la nariz y arco de Cupido. Puedes combinar el colorete, bronceador e iluminador como prefieras e ir probando hasta encontrar el equilibrio que mejor le siente a tu piel. Para difuminarlos, puedes usar los dedos o una brocha tipo mofeta.

  5. Fijar el maquillaje: utiliza polvos minerales sueltos para fijar el maquillaje. De esta forma, te aguantará todo el día en perfecto estado y no se te correrá.

  6. Resaltar las pestañas: si no tienes la zona del contorno de los ojos demasiado sensible, puedes aplicar máscara de pestañas.

  7. Aplicar el pintalabios: a veces, un labial llamativo puede desviar la atención de las pequeñas imperfecciones. Tú decides si prefieres un pintalabios o simplemente un bálsamo nutritivo para completar el look.

Otros consejos de maquillaje para pieles sensibles

Además de todo lo que te hemos contado arriba, hay otros puntos importantes que deberías tener en cuenta para no irritar la piel sensible al maquillarte.

Si sigues estos consejos, todo debería ir sobre ruedas:

  • Haz siempre una prueba de tolerancia: antes de usar un producto nuevo, pruébalo primero en una zona no visible de la piel. Si después de 24 horas no notas ninguna reacción, puedes usarlo con tranquilidad en el rostro.

  • Desmaquíllate bien siempre: nunca te vayas a dormir sin limpiar bien tu piel. Usa un desmaquillante especialmente formulado para pieles sensibles o reactivas.

  • Limpiar las brochas y utensilios: lava tus brochas, esponjas y aplicadores una vez por semana con un limpiador específico para evitar que se conviertan en foco de gérmenes.

  • Prueba cosmética de farmacia: cada vez más marcas ofrecen maquillaje apto para pieles sensibles, aunque no siempre lo indican claramente. Para asegurarte de que tu piel lo tolera bien, opta por productos dermatológicos de farmacia. Tal vez no haya tanta variedad, pero los básicos como la base y los polvos ya son una ayuda.

  • Revisar la fecha de caducidad: el maquillaje también caduca. Con el tiempo, su composición cambia y ya no se puede utilizar. Por eso, fíjate bien en la fecha de caducidad. Puedes encontrarla impresa o bien guiarte por el símbolo del tarrito abierto con la indicación de los meses (6M, 12M, etc.), que te dice si puedes utilizar un producto durante 6, 12 o más meses después de abrirlo.

Una mujer rubia con un suéter negro posa con los brazos cruzados, mostrando una pulsera verde neón y un anillo dorado contra una pared blanca texturizada.

Sobre la autora

Anne Wüstmann – Redactora freelance de belleza

Anne colabora desde hace años con reconocidas revistas de estilo de vida, escribiendo con pasión sobre belleza, nutrición, salud y deporte. Entre sus favoritos de belleza están un buen iluminador, el zumo de apio fresco y el pilates.

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