1. modelado: Con las manos juntas, drenar el óvalo del rostro mediante movimientos firmes pero fluidos de los pulgares para realzar la luminosidad y esculpir los contornos.
2. tonificar: Realizar movimientos ascendentes y tonificantes para levantar las mejillas y el contorno de la boca. De este modo, se alisan las arrugas y se acentúa la luminosidad natural de la piel.
3. alisar: Refrescar la mirada y alisar las patas de gallo con movimientos ascendentes alternados.
4. estiramiento: Añade dinamismo a los músculos faciales tirando en direcciones opuestas, lo que ayuda a mejorar el óvalo del rostro.